Un blog sobre mitos y verdades acerca de la salud, la vida sana, la mente y el cerebro
03/01/2012
¿Un poco de alcohol es sano?
Sorprende ver cómo en las comidas familiares y otros eventos sociales los jóvenes de 15-25 años toman bebidas alcohólicas tranquilamente, y cuando se les pregunta por qué lo hacen responden, entre otras razones, que "los médicos dicen que un poco de alcohol es sano". Con esta excusa llenan sus arterias de pacharán, tequila, ron con cola, gintonic y otras bebidas espirituosas.
De hecho, una de las recomendaciones más peligrosas que encontramos en muchas guías de "alimentación sana", y que muchos médicos y profesionales sanitarios siguen ofreciendo, es que se puede beber “un poco de alcohol porque es sano”. En realidad es un consejo equivocado e irresponsable que, eventualmente, incita al consumo de alcohol, pensando en que puede llegar a ser beneficioso para la salud cuando la realidad es bien distinta.
¿Pero entonces no es sano tomar alcohol?
¿Un poquito de alcohol es sano en un bebé de 2 meses? Evidentemente no. ¿Un poquito de alcohol es sano es un niño de 8 años? Evidentemente no. ¿Un poquito de alcohol es sano en un joven de 13 años? Evidentemente no.¿Un poquito de alcohol es sano en un hombre de 19 años? Evidentemente no. Ni tampoco lo es en personas de 25 años, 30 años o 40 años.
Únicamente es cierto es que algunos estudios han demostrado que un consumo de menos de 30 gramos de alcohol al día disminuye la mortalidad y aumenta los niveles de colesterol bueno HDL en personas mayores de 45-50 años con factores de riesgo cardiovascular (por ejemplo hipertensión, diabetes o historia de infarto de miocardio). Pero recalcaré que es sólo en personas mayores de 45-50 años y con factores de riesgo cardiovascular. El alcohol en cualquier persona, de cualquier edad y en cualquier cantidad es tóxico. El consejo adecuado, por tanto, debería ser “nada de alcohol antes de los 45 años, y un pequeño vaso de vino al día a partir de los 45-50 años” o más resumido “alcohol, cuanto menos, mucho mejor”. Además, la Organización Mundial de la Salud desaconseja el término “consumo moderado” debido a que es una frase subjetiva e inequívoca, ya que un consumo moderado puede ser distinto para personas de distinta edad y cultura.
Además, el alcohol aumenta el riesgo de cáncer de mama (de manera lineal, es decir, a mayor consumo mayor riesgo de cáncer); aumenta el riesgo de morir por accidentes de tráfico (la principal causa de muerte en jóvenes) incluso en dosis mínimas; aumenta el riesgo de padecer cirrosis y cáncer de hígado, cáncer de garganta, hipertensión, accidentes hemorrágicos, cáncer de colon, impotencia, etc.
Por todo ello, el consejo con respecto al alcohol ha de ser individual y personalizado. Nunca general. Es una imprudencia darle el mismo consejo (“beber alcohol podría resultarle beneficioso”) a un señor de 70 años y a un chaval de 15 o de 25 años. A los menores de 45-50 años, y por supuesto a las embarazadas, se les debe dar el mensaje de que lo mejor es no consumir nada de alcohol ya que el riesgo supera al beneficio (de hecho, en este grupo de edad no se ha demostrado beneficio de ningún tipo). Después de los 45-50 años (y sobre todo si hay factores de riesgo cardiovascular) se les puede decir que un consumo muy pequeño de vino (un vaso pequeño al día) se asocia con cierta protección cardiovascular y que, en este caso, los beneficios pueden superar a los riesgos. Pero en ningún caso se debe superar esa cantidad.
Además, mucho mejor si la bebida que se toma es el vino ya que recientemente se ha publicado que, además de buenos para el sistema cardiovascular, los polifenoles del vino en dosis pequeñas (un vasito al día) podrían prevenir enfermedades hepáticas. De todos modos el médico ha de cerciorarse de que el paciente entiende perfectamente el mensaje y que no lo malinterpreta benévola o maliciosamente. En cualquier caso, cualquier tipo de alcohol (includo el que contiene el vino) es perjudicial para la salud aunque, evidentemente, si se toma en cantidades mínimas, los efectos serán menores.
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