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11/09/2011

¿Los teléfonos móviles producen cáncer, si o no?


"Los teléfonos móviles pueden producir cáncer" decían cientos de titulares de los periódicos y telediarios de todo el mundo cuando, a finales de mayo de 2011, la OMS revisó todas las pruebas médicas que había hasta el momento y calificó a la radiación de los teléfonos como "posible carcinógeno" (un carcinógeno es cualquier cosa que produce cáncer).

Menos de seis semanas despues, un estudio realizado por un panel de expertos de la Comisión Internacional de la Protección contra la Radiación No-Ionizante concluyó que las estadísticas de cáncer eran prácticamente las mismas entre 1970 (cuando no había móviles) y 2008. "Aunque existe cierta incertidumbre, las pruebas existentes hasta el momento se inclinan cada vez más en contra de la hipótesis de que los teléfonos móviles puedan producir tumores cerebrales en adultos" concluyó el informe que fue publicado en el Environmental Health Perspectives.

Pero entonces ¿quién lleva razón? Y cómo decidir si debemos o no debemos limitar el uso del móvil... ¿alejarlo de nuestra cabeza, comprar auriculares o encerrarlo en una caja de paredes de plomo a tres metros de distancia? Las conclusiones de ambos informes podrían ser correctas. La OMS no dice que los teléfonos móviles produzcan cáncer. La IARC (Agencia Internacional para la Investigación en Cáncer), que ha evaluado el potencial carcinógeno de más de 900 sustancias y exposiciones en los últimos 30 años utiliza la siguiente escala:

1: Carcinógeno en humanos.
2A: Probablemente carcinógeno.
2B: Posiblemente carcinógeno.
3: Inclasificable o no estudiado
4: Posiblemente no carcinógeno.

El famoso informe de la OMS de mayo de 2011, movió a los teléfonos móviles de la categoría 4 a la categoría 2B. Pero en la categoría 2B también están el café, los encurtidos (pepinillos, aceitunas en vinagre, etc), el humo de los tubos de escape, trabajar como carpintero o en una tintorería.

¿De qué manera podrían producir cáncer los teléfonos móviles?
Los móviles emiten ondas de radiofrecuencia para encontrar la torre más cercana que emita su señal. No es la misma radiación que emiten los aparatos de rayos X, que sí que son un carcinógeno seguro (categoría 1 de la OMS). La radiación de los móviles es una radiación no ionizante, la cual no se ha asociado con ningún tipo de cáncer.

Algunos científicos afirman que no existe un mecanismo biológico plausible para que los teléfonos móviles produzcan cáncer, dado que las radiaciones que emiten no alteran los enlaces químicos del ADN y no pueden producir mutaciones que causarían la aparición del cáncer.

Otras voces más críticas afirman que muchos de los estudios realizados hasta el momento (y que no encuentran relación entre cáncer y teléfonos móviles) han sido financiados por las propias empresas telefónicas, lo que invalidaría los resultados. Además, es únicamente desde principios de los años 2000 cuando el uso de teléfonos móviles se ha generalizado, por lo que aún no conocemos si existen o no efectos negativos a largo plazo (20-30 años). Además, la mayoría de nosotros ya teníamos el cerebro desarrollado cuando comenzamos nuestra exposición a las ondas de los teléfonos móviles, pero es en estos últimos años cuando los niños recién nacidos (que tienen el sistema nervioso todavía madurando) se están exponiendo, por lo que todavía desconocemos si puede existir algún riesgo en el cerebro infantil en desarrollo. Pero todo esto no son más que hipótesis, lo que debe hacerse es ceñirse al resultado de los estudios realizados hasta el momento.

¿Pero qué pruebas existen?
Los dos tipos principales de cáncer que más se han estudiado en este sentido han sido los gliomas y los neurinomas del acústico. Ambos tipos de cáncer son relativamente raros. Los gliomas suelen ser malignos (el más frecuente es el glioblastoma multiforme) y mortales en unos 15-20 meses desde el diagnóstico, con tratamiento. El estudio más ambicioso hasta el momento es el INTERPHONE, llevado a cabo por la IARC con más de 14.000 sujetos estudiados en 12 naciones. Publicado en el International Journal of Epidemiology, concluyó que, para la mayoría de las personas, no había asociación entre cáncer y usar el móvil. Sin embargo, mara las personas que hablaban durante más de 30 minutos al día durante al menos 10 años sí que existía, según este estudio, un aumento del 40% en el riesgo de aparición de gliomas.
Este estudio es la razón principal por la que la OMS ha calificado a los móviles como "posibles carcinógenos".

Pero el estudio tiene numerosas limitaciones. Se obtuvo información preguntando a las personas que habían sido diagnosticadas de un tumor cerebral acerca de cuánto tiempo usaban sus teléfonos móviles. Es evidente que un diagnóstico de cáncer cerebral no es fácil de asumir, y que las personas pueden tener una predisposición a encontrar alguna causa que lo justifique. Además, los tumores cerebrales pueden afectar a la memoria, por lo que los datos de estas personas podrían ser erróneos. Finalmente, el estudio afirma que el riesgo más alto de padecer cáncer lo presentaban las personas que hablaron por teléfono móvil durante 5 horas o más durante 10 años sin ningún tipo de auricular. ¿Te imaginas tener 5 horas al día el teléfono pegado a tu oreja, manteniéndolo así con tu brazo? Creo que no hay nadie en todo el mundo que haga eso... quizás los participantes no calcularon bien el tiempo que usaban su móvil.

¿Entonces qué riesgo existe realmente?
Supongamos que no existiera ningún tipo de controversia, y que estuviera demostrado que el uso de móviles aumenta un 40% el riesgo de cáncer. ¿Y eso qué significa? Cada año, aproximadamente 6 personas de cada 100.000 serán diagnosticadas de un glioma. Si aumenta un 40% entre las personas que utilizan mucho su móvil, aproximadamente 2 personas más (es decir, un total de 8 personas de cada 100.000) lo padecerán. No es mucho, pero tampoco es poco. Sin embargo, este aumento no se está observando realmente.
En cualquier caso, como dije antes, no puede descartarse la posibilidad de que existan efectos a largo o muy largo plazo o en el cerebro de los bebés y los niños.

¿Y entonces qué hay que hacer?
Según la evidencia actual podemos llevar a cabo dos actitudes, ambas razonables:

a) No hacer nada nuevo. Hasta ahora, las pruebas que relacionan el uso de teléfonos móviles con el cáncer no son concluyentes, por lo que no hay que preocuparse.

b) Tomar medidas "por si las moscas". Estas medidas incluyen utilizar menos de 30 minutos al día el móvil, hacerlo con auriculares y no hacerlo en presencia de bebés y niños pequeños. Pero recuerda que también debes evitar comer encurtidos, llevar una mascarilla para dimisnuir el humo de los tubos de escape, no ir a talleres de carpintería y no entrar en una tintorería (todos ellos clasificados como "posibles carcinógenos" por la OMS).

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