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28/1/2011

Aceite de oliva: ¿bueno o malo para el colesterol?


Desde que éramos niños siempre se nos ha dicho que el colesterol es una grasa que había que evitar a toda cosa, ya que su consumo era muy perjudicial para la salud. La realidad es que esto es una verdad a medias.

En primer lugar el colesterol que tenemos en la sangre no es sólo grasa, sino una lipoproteína, es decir, una macromolécula compuesta por una mezcla de grasas y proteínas. También es necesario saber que el colesterol es imprescindible para la vida. Sin colesterol nuestras células morirían. En segundo lugar, hay varios tipos de colesterol, dependiendo de la densidad de las lipoproteínas que lo componen. Existe desde el colesterol de alta densidad (high density lipoproteins, HDL por sus siglas en inglés) hasta el colesterol de muy baja densidad (very low density lipoproteins, VLDL por sus siglas en inglés).

Actualmente se conoce ampliamente que el colesterol LDL (low density lipoprotein, también conocido como “colesterol malo”) aumenta el riesgo de arteriosclerosis, de padecer infarto agudo de miocardio, infarto de cerebral y otros eventos cardiovasculares. Es decir, el colesterol-LDL es claramente negativo para nuestra salud. Sin embargo, también se sabe que el colesterol HDL (conocido como “colesterol bueno”) tiene un papel protector, es decir, a mayor niveles de HDL en sangre, menos riesgo de tener los eventos cardiovasculares que provocaba el LDL. En resumen, nuestra dieta debería tener como uno de sus objetivos el reducir la ingesta de LDL y de aumentar la de HDL.

Cada vez más estudios señalan la importancia que tiene el consumo de aceite de oliva para reducir los niveles en sangre de LDL y de aumentar los de HDL. A través de estos efectos, y de otros muchos que todavía están siendo investigados, el aceite de oliva protege contra las enfermedades cardiovasculares y la hipertensión arterial. El aceite de oliva, además, contiene micronutrientes que mejoran la función del endotelio (las células que recubren el interior de las arterias) de modo que su consumo también protege contra la trombosis y la formación de placas de colesterol.

En definitiva, una dieta mediterránea, que es rica en aceite de oliva, tiene el potencial de reducir nuestros niveles de “colesterol malo”, elevar el “colesterol bueno” y hacernos vivir más años y con mejor salud [1].

Referencias

1. Perez-Jimenez F, Alvarez de Cienfuegos G, Badimon L, Barja G, Battino M, Blanco A, et al. International conference on the  healthy effect of virgin olive oil. Eur J Clin Invest. 2005;35(7):421-4.

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